 |
| El vigilante de sombrero |
Dos simples elementos que componen esta fotografía hasta tres si consideramos el muro de esta zona. Dando la sensación de un hombre con sombrero, oculto y silencioso.
No fue un día aquellos, resultó uno de huelga. Un jueves, medio día con un calor abrazador. Eramos tres, son con quienes paso mas tiempo últimamente, era inevitable broncearse para uno y quemarnos para nosotras. Llegamos a San Lázaro, lugar de reproducción de la imagen, el aire ayudo y el dueño de la cámara también , que me regaño por no saber usarla. Teníamos tarea, escenas que grabar. Hicimos unas tomas y nos embarcamos a cerro por las mudas de ropa que olvido el actor principal. Ingresamos a un parque, grabamos el rompimiento, el noviazgo que no duró. El exterior se convirtió en nuestro vestidor, dos, tres, cuatro veces. El sol seguía desgantandonos. Intentábamos hidratarnos con fruta, agua, buscar sombra. Las ideas se evaporaban, pero era inevitable reírse con los errores y repeticiones. Cerca un árbol daba la sensación de comodidad si te apoyabas, en realidad el viento lo mecía dulcemente.
Las horas corrían, el atardecer se aproximaba y nos desvanecíamos. Deshidratados, bronceados, agotados. Aun no terminábamos, ni terminamos.
Pero no fue un día de aquellos, fue un día de los nuestros.